viernes, 8 de enero de 2021

Mi despedida nunca entregada

Escribo estos versos para todo aquel que en su afán de respuestas ha llegado hasta este rincón, ha dado con la cúspide de mis composiciones, con la parte más pura de mi ser, para todo aquel que fue exiliado de mi vida, sin una adecuada despedida.


Mi despedida nunca entregada



Lo he hecho en defensa propia, no me culpen si ha sido extremista para ustedes, no me juzguen si en mi desesperada huida he herido sus corazones, no ha sido sin quererlos, sino, sin querer. He tenido que hacerlo para salvar mi alma del cáncer, para aliviar las penas de mi corazón, he tenido que hacerlo para cerrar las puertas de la enfermedad que las presencias inmerecidas le traen a mi corazón, lo he tenido que hacer para devolverle la forma correcta al ser incorrecto, lo lamento. 


Y si por el contrario, tú has sido el responsable de mi huida, por favor diles a aquellos que busquen una respuesta, que me extrañen o se inquieten por mi partida, diles que me perdonen por el resto de sus vidas, que lamento no cumplir las promesas que les hice, pero tú me enseñaste a romperlas sin importar cuán puro fuera el corazón a quien las debiese. Por favor, pídeles perdón de mi parte por llenarlos de mi ausencia, si es que acaso lamentan mi partida de sus vidas, diles que aunque una parte de mí los olvide, vivirán en algún rincón de mi corazón, cual flama ardiente, cual recuerdo inerte que no perece en la soledad, diles que serán parte de las oraciones que nunca pronuncie, que serán parte de mis latidos y los buenos deseos que susurre cada año en silencio al dar las doce el 31 de diciembre, diles que aunque viva toda mi vida lejos de ellos, la vida les traerá algo mejor.


Pídeles perdón de tu parte también, por haberles traído dolor a sus vidas, debiste hacer de cuenta que yo no existía, debiste borrarme de tu vida, no nombrarme, no mostrarme, debiste tenerme como tu secreto si querías deshacerte de mí un día. Despídeme de ella, despídeme de sus ojos expresivos y sus palabras poéticas, despídeme de los errores que cometió y de los aciertos que te brindó, despídeme de ella y despídete del dolor que le causas cuando la hieres sin razón, haz las cosas bien, por una sola vez.


Perdón, si les he abandonado de forma abrupta, perdón si no he podido despedirme como ustedes merecían, perdón pero él me mata y me consume con su egoísmo, por favor, permítanme ser egoísta una vez a mí. Tenerles en mi vida a ustedes es tenerle a él siempre una puerta abierta, es tenerle a él un camino de regreso y yo de verdad ya no quiero que regrese, incluso si cada vez que digo esta frase me rompa a llorar, incluso si la idea de nunca jamás verlo me hace temblar, es la única forma de que yo pueda avanzar. 


Si mantengo estos lazos siempre seré una parte infeliz, si mantengo estos recuerdos siempre sufriré su traición, si no les abandono mi alma morirá esperando algo que no tiene sentido esperar, que no merece, que no vale la pena explicar, perdón, pues quiero creer que realmente me quieren, que realmente me adoran como dicen adorarme, pero él mismo ha provocado que no sea capaz de creer en más sentimiento humano que el que nace únicamente de mí, perdón, pues si me quieren como dicen, estaré hiriendo sus corazones, robándome un pedacito de sus vidas y abandonándoles cómo una vez me abandonaron a mí, lo siento, lo lamentaré toda mi vida si es así, pero prefiero una vida de lamento y soledad, que vivir en la incertidumbre de su obrar. 


Tienes la eternidad por delante, eternamente junto a otro ser, eternamente junto a la parte de ti que ocupa su pecho, que es parte de tu corazón, no guardo rencor, no temas, no guardo odio, no te preocupes, sólo soy consciente de que un adiós definitivo es aquello que debo entregarte, no un puente, no una ventana, no una excusa para tenerte de nuevo entrando a mi alma, tú lugar no es aquí, tú destino no es en mí, yo no soy en ti y aceptarlo me libera de sufrir cien años por ti.


Aran Nilo


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sábado, 2 de enero de 2021

Cáncer de alma

 

A ti, ser que siempre vuelve a mi vida con dolor, a ti, que nunca terminas de irte ni de quedarte, a todos los recuerdos que componen tu existencia y a todo el dolor que supone en mi vida tu presencia.


Cáncer de alma


A veces cuando escucho canciones, diferentes canciones, siempre escucho miles de mensajes que alguna vez te dije, que alguna vez quise escucharte decir, que alguna vez debería decirte, que quizás nunca escuches de mí. Nos hemos despedido infinitas veces, en el fondo de mi corazón siempre guardando la esperanza de tu regreso, regreso que se da, regreso que no debería desear más.


Cada vez que apareces vuelven contigo las mentiras, vuelve el dolor, la amargura y las sensaciones de debilidad, derrota, desgracia, vuelven los recuerdos que me matan y me queman, igual que antaño me quemaban las quimioterapias en mis venas, eres como un cáncer, ya enfrenté el cáncer de sangre, tú eres un cáncer de alma, me carcomes los sentimientos y me matas las esperanzas, los sueños, las fuerzas, combatirte me debilita, me empequeñece, me hace vulnerable a todo lo que me rodea, pero si ya gané una vez ¿Quién dice que no puedo hacerlo dos veces? 


Nunca antes había podido dar con una definición tan clara de lo que eres, cuando mi corazón te amaba incondicionalmente te llamó "inefable", hoy, que mi corazón dolido se rehúsa a seguir llamándote amor, puedo llamarte cáncer, siempre supe que el cáncer estaría en mi vida, pero entre tú y yo, prefiero el que nacía en mi columna e infectaba mis torrentes sanguíneos, que el que tú provocas con existir cerca mío. La cura a este cáncer es tu adiós, tu definitiva extinción de mi vida, mi memoria y mi corazón, nunca antes sentí que tendría la fortaleza de decidirlo pero no sabes cuánta paz me provoca pensar en desaparecerte a ti, a tus recuerdos, a tu familia y a tu constante presencia de mi vida, veo la paz, la libertad y un motivo para vivir esa vida que tanto he amado y deseado.


No sabes cuántas veces he sabido lo corrupto que está tu ser y al verte nuevamente de esta manera y poder definirte en mi vida, sé que lo que siempre temía es todo lo que hay, y qué, para bien o para mal, no puedo seguir negando la verdad de mis temores y aún causándome terrible aflicción, he de admitir que aceptar mis miedos es abrir también mi alma a la salvación misma. No podemos estar juntos nunca más, ni en un año, ni en 20, ni en 50, ni en la otra vida, porque simple y sencillamente nunca fue el destino el que estuviéramos juntos y, el intentar perdonarte y darte un espacio en mi corazón, sólo me deteriora, me mata y me consume, haciendo más evidente cuán necesario es para mi existir desprenderse de ti. 


Quiero vivir sin recordarte y sin recordar las cosas malas que me has causado, porque al igual que el cáncer que un día sufrí, recordarte es limitarme, las secuelas que me dejas podrían arruinarme, destrozar mi espíritu y envilecer ni proceder, pero no, no puedo permitirlo, mi corazón carece de crueldad, incluso para el cáncer que eres en mi vida, mi alma sólo desea vivir tranquila y la cura es olvidar las limitaciones que me causas, al igual que olvidé las que la leucemia me dio, al igual que sigo luchando cada día, esforzándome con orgullo. La vida que me han otorgado está llena de virtud y es mi deber vivirla con el mayor amor a mi existir, por quienes no pudieron llegar aquí, por quienes no pudieron verme crecer, por quienes no he podido conocer aún, pero nunca jamás por ti. 


Siempre he tenido la cura a la enfermedad de tu presencia, de tus recuerdos y existencia, la cura siempre fue desvestirte de los infinitos ropajes de amor que te he cubierto, arrancarte los antifaces que te he regalado y despojarte de las expectativas que claramente nunca podrás cumplir, ni para ti, ni para mí, convertirte en el humilde y carente ser que siempre fuiste, develando lo retorcido de tu vivir y siguiendo mi camino sin ningún lazo que me una a ti, sin ningún camino que te traiga a mí, porque ya no quiero que me encuentres, porque ya no quiero abrirte las puertas, porque yo no puedo perdonarte, porque olvidarte es mi mayor castigo. 



Aran Nilo


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sábado, 21 de noviembre de 2020

¿Cómo odiar?

 

A la inexplicable sensación de dolor que me invadió cuando fue grande la ausencia de respuestas y se me empujaba al odio como única salida del tormento, a la pregunta que sigue sin resolución y al noble sentimiento que se ha mantenido con entereza en mi corazón ¿Y tú, sabes cómo odiar?


꧁¿Cómo odiar?


¿Conoces la definición del odio? El mundo mismo lo define como la aversión, el repudio y rechazo a alguien o algo, el sentimiento profundo y el deseo inagotable de que ocurra el mal, el dolor o la desgracia sobre aquello que nos despierta tal sentir, eliminarlo, evitarlo o destruirlo, así pues ¿Eres capaz de odiar?

Un día no hace mucho tiempo, se acercó a mí aquel caballero, mis ojos no podían mirarle sin sentirse arder, aún mi alma conservaba por él la esperanza de retroceder, de enmendar, de suturar cada herida causada por su hipocresía, me pidió entonces que le odiara, que repudiase hasta su respiración, me pregunto ahora ¿Conocía realmente lo que odiarlo significaba?

Debo admitir que, dentro de lo intrincado de su proceder, él si poseía la capacidad de odiar y de rodearse de seres con tal potencial, odiaba mis decisiones pasadas, odiaba mi vida antes de él, odiaba mi ingenuidad y mi excesiva bondad ¿repudiaba también mi actuar para él?

Alguna vez deseé también ser portadora de su “virtud” y a la misma escala de su alma, odiar todo su proceder, sus latidos y su voz, su eterno resplandor, sin embargo, no cuento con la capacidad de poderle odiar, quizás no odio realmente nada en particular, me disgustan algunos vegetales, no soporto algunas frutas, no tolero aromas singulares y rechazo la presencia de ciertos animales ¿pero odiar? No odio, por desgracia, ser inerte o con vitalidad, alimento o situación, no odio… no odio más que sólo su abandono y su falta de sensibilidad.

Pero aún odiando sus decisiones y su nula empatía a mi felicidad, no puedo odiarlo concretamente, rechazar su vida o repudiar su virtud, tan sólo puedo aprender a tolerar el curso del destino y el camino que mi existir toma a cada paso que me alejo de su ser, sin embargo, aún me pregunto ¿por qué me pidió odiar? Pensé antaño que yo odiaba a otra mujer, que odiaba su existencia hasta rabiar, pero en realidad nunca la pude odiar, la quería con verdad y anhelaba que sólo fuese un mal sueño su traición, a él le ame hasta morir y le perdoné hasta sufrir ¿por qué me pide que odie, cuando él más que nadie siempre tuvo la indulgencia en mi corazón?

No se trata de compasión, altruismo o piedad, no se trata de querer ganarme el cielo con mi humanidad, se trata de amor, de sinceridad y verdad, de todo aquello que su alma no supo mostrar. En medio de su egoísmo ¿tal vez por eso se quería odiado y despreciado, tal vez es el odio el consuelo de su alma? ¿Qué ser atado a la desgracia no desea caridad sincera de quien lo ama? ¿Qué tan negro tiene que ser el corazón o qué tan vacía lleva el alma, todo aquel que da la espalda a una vida abnegada y profundamente enamorada?

Ahora bien, tal vez mi mente quebrantada y mi corazón derrotado han juzgado mal la disposición y dirección de su obrar ¿Cómo defines su actuar? ¿Mero egoísmo con tintes de maldad o un atisbo de altruismo y sinceridad? ¿Qué significa su última petición y que conlleva con ella su gran adiós? 


Aran Nilo


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sábado, 7 de noviembre de 2020

Relato: Pequeña Danzarina

 


Al alma misma que habita en el amor, a cada ser que en la infinidad de sus sentimientos, entregó su corazón, su confianza y todo su valor, a todo aquel que encontró la vida al final de su muerte y cada noble alma que se halló a sí misma, tras perder al ser por el que habría dado la vida.

꧁Relato: Pequeña Danzarina


A pasos torpes caminas, a pasos lentos examinas, ¿Cuán perdida estás, dulce danzarina? Te tropiezas con tus propios pies y tus manos desprevenidas no detienen tu caída, ¿te has hecho daño, pequeña danzarina? Te toma de las manos y te levanta con cortesía, le miras sonriente y cantarina, te presentas, alegre danzarina, con tu voz aletargada y tu mirada perdida, no sabes si ha sido la caída que te ha dejado vacilante o el intrigante caballero que tienes delante, perpleja le observas y examinas ¿Quizás te has topado con el amor de tu vida?

Rápidamente desechas toda idea y sigues danzando por la vida, cerca de aquel que viste de azul, cerca de los ojos de infinito sin color, danzas y danzas, pequeña, sin parar, hasta que su vida misma se vuelve la melodía que tus pasos siguen sin tropezar, hasta que su voz es la guía del vaivén de tu cadera y es aquel que te ha levantado, tu compañero danzante de voz ronca y arrogante.

Dime danzarina ¿Estás segura de la vida? ¿Quién tiene segura la eternidad en cada paso que camina? Te susurran los espectadores e incluso las bailarinas que han tenido ocasión de danzar de la mano que ahora danza con la tuya, te advierten recelosas que te destrozará sin piedad, que robará lo mejor de tu baile hasta que nunca más vuelvas a danzar, pero ¿Qué haces, danzarina, por qué le confías la vida misma? Le dices entre tropezones lo que las gentes comentan y te promete aquel caballero reluciente que mienten con todos sus dientes, que tuya es su vida y tuyo su cantar, que sólo tú posees su imagen y su corazón sin dudar, y le crees, danzarina, le crees sin pestañear, porque ese hombre se ha adueñado hasta de tu alma sin dudar.

La luz emana con potencia a cada paso que dan, la magia les envuelve sin par, deslumbra cada paso y conmueve cada canción, lo que sale de su boca suena a eternidad y lo que marcan sus pasos no se compara a la bondad, llenan de vida lo que tocan e inundan de amor cada rincón ¿tienes el mundo en tus manos, verdad, danzarina? Bailas con gracia, ríes sin par, jamás en tu vida te sentiste a la igual, la dicha inunda tus venas y el amor recorre tu ser, tu corazón late su nombre y tus ojos reflejan cada sincero sentimiento en tu piel, pero entonces… tropiezas, danzarina, te caes y lo fastidias ¿Qué le ha pasado a tus pies, pequeña mía?

Conoces la crueldad en su vacío mirar, conoces el dolor en la lengua que un día te proclamó amor, sus palabras cortan tu alma y destrozan tus pies, por momentos no tienes inspiración para danzar otra vez, no recuerdas ni por asomo las advertencias que un día te dieron, tu corazón valeroso es de oro, le amas con verdad, le adoras con sinceridad, no piensas volver a tropezar, tu danza será infinita y eterno tu clamor, nunca soltarás sus manos en la danza del amor. Cada paso lo das con cuidado, cada voltereta llena de gracia y amor en sus manos, le miras con admiración y le veneras con pasión, eres parte de su alma y él parte de tu corazón, estás dispuesta a bailar hasta que te sangren los pies, pero pequeña danzarina ¿por qué ahora bailas en soledad?

Su voz ya no suena igual, su baile perdió la luz, sus ojos ya no te miran y su corazón ya no late por ti ¿Alguna vez lo hizo realmente, danzarina? Te remuerdes en dolor, te consumes en su adiós, le miras bailar con otras siluetas y te duele hasta la médula, sientes tu alma escapar por cada poro de tu piel y en cada suspiro se te quiebra la razón ¿Qué ha sido de tu corazón? No comprendes el abandono cuando tu danza está llena de calor, no comprendes el rechazo cuando en tu voz sólo hay amor ¿por qué te da la espalda aquel caballero de brillante voz? ¿Acaso ha renunciado a la luz de tu pasión? Le sigues con tus pasos torpes, le llamas con tu frágil voz, te caes y te levantas tantas veces como puedes, intentas comprender, intentas perdonar ¿Por qué ya no puedes danzar? Él era tu vida y la vida te abandonó ¿Egoísmo o independencia, dulce danzarina? Apartas la mirada de los ojos que ya no te miran.

Te arrastras por el frío suelo, te retuerces en tu infelicidad, le clamas al cielo que te abandone ya, le ruegas a la vida que de su último suspiro, sientes que si no es tuya su canción de nada vale tu valor, te resignas al lodo, te empapas de la miseria, observas al mundo en grises y te mueres en la inclemencia ¿Por qué sigues ahí tirada, danzarina, has olvidado caminar o tus piernas ya no caminan? Levantas la mirada, llena de recuerdos que hacen sangrar tus heridas, se ha llevado tu danza, tu amor y tu alegría, te sientes vacía y dudosa, inquieta y asustada ¿Qué será de la vida, danzarina, si tus piernas ya no bailan?

Un paso a la vez, pequeña danzarina, te arrastras hasta la orilla de la más profunda ruina, ¿Qué buscas en el abismo, dulce mía? Una rápida mirada y un pequeño suspiro, te lanzas, danzarina, a la profundidad inexplorada de la vida, te hundes en el agua y te quedas sumergida ¿por qué no sales de tu miseria, niña mía? Se asoma entonces tu cabellera, libre y empapada, tus ojos limpios vuelven a iluminarse con el día, tu rostro ya no tiene marcas saladas y tu boca, aunque sin sonrisas, ya no deja escapar la vida en suspiros día a día.

Te quedas en el agua, te mueves entre la corriente, no te aterra la profundidad y no le temes al fluir que te acompaña, te hundes de vez en vez, cierras los ojos y dejas de respirar, pides al agua que se lleve la crueldad, pides a la corriente que te borre el dolor y que cada gota cure tu corazón, danzas bajo el agua con gracia y con amor, te descubres bajo la superficie bailando sin parar, no eres danzarina, nunca más, ahora eres sirena que nada sin parar, ahora eres parte del agua y la vida del mar, ahora fluyes y te liberas, ahora eres infinita y eterna, ahora, danzarina adorada, nunca más necesitarás de otra vida en la tuya. 


Aran Nilo


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Lo intenté


Por cada canción que escuché en su nombre, por cada lágrima que derramaron mis ojos por amor, por cada incoherente excusa y cada carente justificación, al esfuerzo inagotable y a la constante determinación que aún reina en mi corazón... Al intento de no caer en el amor.

꧁Lo intenté


Lo intenté con cada fibra de mi ser, lo intenté cada segundo que por ti respiré, lo sigo intentando cada día, incluso en la más inmensa de tus ausencias, en el más imperdonable de tus fallos, intenté permanecer enamorada por la eternidad y amarte fielmente sin cesar, intenté que mi corazón permaneciese invicto ante el dolor y eterno en el furor del perdón, lo intenté y nunca funcionó.

He aprendido a apartarme del dolor de tu traición, he aprendido a levantarme de los golpes que me ha dado tu adiós, pero tu despedida sigue susurrando y eterna vive en mi memoria, me repite cada día que me has abandonado, que has abandonado la certeza de la bondad por la posibilidad de lo moldeable, de aquello que podrías manipular y, es aún más visible a pesar de mis esfuerzos, que al final he sido otro de tus experimentos, aunque debo admitir para mi orgullo que soy el más feroz de tus intentos.

No he sido tu acierto, no he sido tu gran logro, he sido más bien aquello que ha destruido tus planes perfectos, he sido aquello que se salió de tu control y que pese al yugo que ejercía mi corazón, se ha liberado de las cadenas que tontamente llamó amor, aunque lo intenté, intenté como jamás podrás reconocer el permanecer a tu lado con bondad, el mostrarte cuál grande era mi corazón y cuán pura la intención, lo intenté hasta que tu misma existencia fue insoportable, lo intenté hasta que mi soledad en las noches era asfixiante, lo intenté hasta que mis sueños idílicos se volvieron pesadillas irrepetibles y mi más grande acto de valentía fue reconocer tu cobardía.

Lo intento aún cada día, ya no estás en mi vida, he olvidado hasta tu voz, vagamente recuerdo la forma de tu rostro y el sonido de tu risa, vagamente mi corazón se ilumina ante el recuerdo e intento, intento nuevamente suprimir el dolor que sale a tu encuentro, sustituirlo por crueldad y endurecer mi corazón ¿Con cuánta facilidad has olvidado mi existir? Quisiera poseer la misma destreza y no sólo tener que intentar, procurar, probar… Fallar.


Aran Nilo


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martes, 27 de octubre de 2020

Tormenta y amor


Entre mis antiguos versos, entre las pocas palabras de amor que conservo dirigidas a aquel ser, aquí está la prueba de mi constante lucha por un amor insostenible y el último deseo de amor que nació de mi pecho antes de decir adiós por siempre.

꧁Tormenta y amor


Me dices que el tiempo traerá la felicidad, sueles decir siempre cosas que a veces suenan tan sumamente ambiguas, sé con total certeza que no eres de aquellos que se esconde entre palabras, pero tus hechos son tan grandes que es por ello que incluso el definirlos y expresarlos con exactitud se vuelve algo innecesario, puesto que lo realmente importante radica en el sentir y ver la realidad de tu actuar junto a mi.

Sin embargo, hemos vivido tantos desafíos diferentes y pasado por tantas tormentas, que en el infinito mar de nuestra relación, he temido ahogarme en más de un huracán, perderme en los remolinos sobre el agua o hundirme en las profundidades de nuestros desengaños, con todo y ello, al igual que con el mar grande y azul, cuyo existir me provoca un amor infinito, seguridad y certeza, me veo a tu lado en este mar que hemos inundado de nosotros, teniendo más certeza que entereza y con más valentía a veces que duda o miedo, pues el miedo es tan sólo una razón más poderosa para luchar.

Como hemos pasado por tanto, siempre pienso que, quiero seguir avanzando como se que sólo nosotros podemos hacerlo, pues si alguien conoce el norte y el sur en este inmenso océano somos tú y yo, porque sin el uno, el otro no tiene dirección. No deseo que venga tormentas conocidas a alborotar la espuma de nuestras olas, no deseo mares intranquilos que destruyan todo lo construido, aún cuando no siempre en la vida podemos detener los vendavales que nos azotan, en nuestra vida podemos elegir a dónde sopla el viento y si nos eleva juntos en nuestro amor.

Y al final la tormenta todo se lo llevo, y al final no eras más que mentiras y dolor... Es entonces cuando surge en mí aquella sensación, aquel idílico y noble pensamiento, aquel último deseo...


Ojalá existiera la forma de hacer pequeños mis sentimientos, encapsularlos en una pequeña cajita y tirarlos al fondo del mar, que mis sentimientos se fundiesen con las corrientes marinas y mi amor por ti formara parte del agua que recorre al mundo, así, aunque yo ya no te amase nunca más, mi amor podría bañarte con gotas de lluvia o acariciarte con las olas del mar, verterse por tu garganta y hasta nacer de tus ojos, así mi amor realmente sería eterno, aún si no estuviese en mi corazón.

Aran Nilo


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jueves, 22 de octubre de 2020

La flama en la habitación

 

Cuando recorremos los intrincados pasajes de nuestro corazón y exploramos las rendijas de nuestra alma, siempre podemos encontrar esos pequeños fragmentos del recuerdo, esas partes de nuestro ser que nos dominan o nos fortalecen... A la pequeña flama que arde eterna en mí.

꧁La flama en la habitación꧂

 

Recorriendo los pasillos oscuros de mi alma, iluminados tan sólo por mi propia esperanza, suelo encontrar siempre, entre ruinas y escombros, una habitación desmoronada que se ilumina por sí sola, en el centro del cuarto, bajo miles de rocas, entre cenizas de recuerdos y versos desgarrados, arde incansable una pequeña flama, ondea entre colores, sin empequeñecerse, sin extinguirse, sin doblegarse por mucho que sople.

Cuando toda aquella parte de mí se hizo trizas, cuando todo ese universo de mi interior se cayó a trozos, esa flama era aún más grande, ardiente e imponente, parecía que podría avivarse por siempre, incluso en la inclemencia, dejé caer en ella los muros, derrumbé el techo, quemé entre su fuego los recuerdos dulces de mi amor y soplé sin cansancio para apagarla, para nunca más ver aquella luz incansable, pero fallé, como siempre se falla cuando se es condescendiente, como se falla ante el amor que nada hiere, y aquí, en medio del desastre, aún arde con fuerza.

Me inclino entre los destrozos a observarla, ha mermado con el paso de los meses, en un principio, cuando vi que empezaba a arder con menor intensidad, he pensado, casi apostado, que se extinguiría en algún tiempo, pero aún pasando los meses, aquí sigue, casi invisible, casi inerte, pero ardiendo, sin que nada ni nadie apague su fuego. ¿De dónde saca el valor para seguir viva, cómo puede iluminar algo tan pequeño, un lugar tan hueco? He decidido dejarla arder en soledad, sin alimentar su fuego, sin proteger su calor, en completa soledad, que se siga consumiendo entre estas paredes caídas, que siga ardiendo hasta su fin sobre las cenizas, pero nunca más he de alimentar este furor, nunca más he de permitirle arder hasta estallar, pues nada me ha dejado, más que amarga soledad y la destrucción de todo aquello que un día llamé felicidad.

Así pues me levanto, sin mirar atrás, esperando que mi determinación algún día llegue a funcionar, que se extinga sin pensar, que se muera sin dilatar, que tan sólo se haga una chispa fugaz, pues si no la alimento no crecerá, pues si llegan suficientes tempestades por fin morirá, pues será entonces cuando sepa que no queda un solo sentimiento que clame tu nombre, pues entonces sabré que estoy libre de tu recuerdo en mi mente, pues entonces, por fin, tras cada lucha que me robo mi vivir, seré completamente libre de ti. 


Aran Nilo


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Porque no importa cuánto...

 

A todos aquellos seres que rompieron un pedazo de mi alma, a todo aquel que un día eligió menospreciar mi corazón y arrancarle una parte sin compasión, pero sobre todo a ti, que conociste la bondad sincera y mataste mi vida entera.



꧁Porque no importa cuánto...꧂



Me detuve el otro día, consternado por el caos que me rodeaba, la furia de la gente y el dolor de las pérdidas emergentes de la tragedia, del abuso y la crueldad, yo que siempre he sido tan ajeno a todo lo que está a mi alrededor, que voy por lo laureles de la vida, andando entre nubes y metáforas, intentando no recordar y no pensar demasiado, en lo terrible de la vida en la realidad, estaba entonces, observando como todo se fragmenta, se quiebra y desaparece, pensando, como siempre, en ti.

Me detuve a recordar la fría furia que me dejó tu maldad, la forma en que una parte de mi alma se extinguió ante tus errores y tus faltas, tus falsas promesas y odiosas palabras, ante tus mentiras y tu ausencia, recordé por qué ya no estabas y qué, teniendo en cuenta que siempre fuiste un ser lleno de falsedad, no tenía sentido darle tantas vueltas a tu existencia, sin embargo me planteé la pregunta que durante muchos meses eludí por temor a mi respuesta ¿si pendiese tu vida de un delgado hilo, qué haría yo por ti?

Casi por inercia, sin necesidad de pensar, cerrando fuerte mis ojos e imaginando mil situaciones adversas donde pudiera estar en desventura tu vida, supe de inmediato la respuesta, aquella que siempre sería la misma, lo haría todo, defendería a capa y espada tu existir, me enfrentaría al mundo por defender tu vida, por proteger tu integridad, incluso cuando no lo merezcas, incluso cuando me hubieses abandonado cuando más anhele tu ayuda, no dudaría en defenderte a ti, en poner mi vida misma al fuego por ti, porque por fortuna o desgracia, no importa cuán horrible ser fueses conmigo, jamás merecerías la muerte, el dolor o la crueldad como castigo.

Porque no importa cuantas veces me hicieras llorar, porque no importa si mil vidas te supliqué quedarte, porque no interesa si fuiste engaño, mentira y traición, arriesgaría mi corazón por tu derecho a vivir, aún sabiendo que tras la batalla no agradecerías a mí, aún sabiendo que de perecer yo, no te dolería el corazón, aún con todo en mi contra, lucharía, porque no podría verte sufrir, tortura o dolor, injusticia y crueldad, aún cuando en tu vida me entregases infinito dolor, no podría desearte más que mi propia compasión, gritando con fuerza, reclamándole al mundo con todo mi valor para proteger tu corazón.

Porque tras tantos meses en soledad, porque aún tras tanto dolor y tempestad, sé que serías quien me haría sonreír al verle, con la misma facilidad que a un niño alegre, porque aún cuando sepa que podrías hacerme sonreír, sé que no mereces nunca más contemplar mi sonrisa, ser motivo de algo en mi vida, aún así, nunca dudes, daría mi vida por ti. 


Aran Nilo


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lunes, 19 de octubre de 2020

Arde

 

Al sentimiento inexplicable e inquebrantable que siempre arde con fuerza en mi interior, que encuentra la manera de sobrevivir al dolor, al sufrimiento y a la soledad, al sentimiento que siempre llevo dentro, iluminando con verdad aquello que prefiero ocultar.


Arde꧂

Arde mi alma, arde mi ser, ¿Cómo puedo sentirme tan molesta cuando reconozco mi verdad? Lo he hecho desde que te conocí y lo haré quizás, inconscientemente, hasta que muera sin ti, lo haré despierta y lo haré dormida, lo haré en el cielo y en el mar, te amaré por siempre sin importar donde estás. Porque no mereces mi amor, porque no te interesa que yo aún te ame, sólo te interesa tu propia capacidad y el egoísmo de tu proceder, porque sé que no estamos hechos para ser, para estar o proceder, que tan sólo estuvimos destinados a rompernos hasta quebrar, hacernos polvo, pulirnos y extinguirnos, arder como chispa y morir sin rastro, porque aunque te ame toda mi vida, toda mi vida estaré sin ti.

Dicen que aún me recuerdas, que siempre hablas cosas bellas de mí, que me admiras por mi espíritu inquebrantable, incluso cuando me quebré ante ti, que me defines como algo grandioso y maravilloso, aunque me hirieras el corazón, que me recuerdas como valiente y grande, aunque te mostré mis miedos y mi pequeñez, que en el fondo de todas tus acciones me reconoces con cariño y deseas que me libre del sufrimiento del amor no correspondido, me pregunto si de todas las veces que dijiste amarme ¿alguna vez me amaste?

Yo lo hice, yo lo hago, cada mañana, cada segundo, intensamente, casi inexplicable y difícil de ver, a veces tan fuerte y natural, así como respirar, que ni noto que sigue ahí, que ni noto que está latiendo en mí, que estoy hecha del amor, aún cuando lo rechace, pero que por desgracia sigue vivo, perteneciendo sólo a ti, siendo constante e inigualable a ti, entregando todo por ti. No espero nunca que me leas, no espero nunca que me sientas, no espero ni por un segundo que seas consiente de mis sentimientos, pero si realmente eres consiente de mi naturaleza, si realmente reconoces mi entereza, sabrás con la mayor certeza, quién cruza por mi mente, quien danza en mi corazón, quien aún expulsándolo late en mi alma sin control. 

Aran Nilo


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martes, 6 de octubre de 2020

Sigues viviendo en mí

 

A ti, que sigues viviendo en mi memoria, en mi sangre y en mi pecho, que sigues recorriendo mis pensamientos y susurrando en una voz desconocida, que aún existes en mi vida. 

Sigues viviendo en mí꧂


Sigo encontrándote en mi corazón, sigo encontrando el cariño que habita en mi alma y el infinito amor que mora en el recuerdo que me deja tu ausencia constante, estás en todas partes, estás en el aire que respiro, en el agua que bebo y aquella que me recorre cuando me hundo en la quebrada, estás en las nubes y en el sol, en el rocío mañanero y en los paisajes llenos de verde que me rodean, estás aquí.

No puedo verte ni tocarte, no te alcanzo y no te escucho, sin embargo estás aquí, te encuentras en mis pasos, en mi risa y en mis lágrimas, te encuentras en mi melancolía y también en mi día a día, te encuentras en lo que se marca como bondad y aquello que me rememora la crueldad, estás en mis desventuras y también en mis aciertos, estás en todo aquello que no puedo negar y lo que nada ni nadie puede borrar.

Cierro mis ojos y me hundo en la inmensidad inexplorada del agua, me dejo llevar sin respirar y tu imagen está ahí, el sonido de tu voz, la cual ya no recuerdo, parece vivir en alguna parte de mi consciencia y todo aquello que un día pronunciaron tus labios, aun vive en mi memoria, por encima de mis deseos. ¿Cómo borro tu egoísmo de mi alma, cómo demando a mi corazón que no te ame? Fue hace poco que sufrí y lloré, fue hace nada que sentí morir por mi amor no correspondido y por la cantidad de mentiras que tus labios pronunciaban, como tu latir mismo demandaba, fue hace tan sólo meses, hace tan sólo un suspiro que maldije tu abandono y tu falta de sensibilidad, y aún ahora late mi alma por amor a un recuerdo carente de verdad.

Dijiste mil veces que debía quedarme sola, luego de hacerme sufrir hasta odiar mi vivir, repetiste y aún repites que sólo podré sufrir si decido amar y me hace gracia tu poca sinceridad, pues fuiste quien más daño me ha hecho y en el fondo ambos sabemos, que sólo quieres mi soledad para reclamarme cuando estés cansado, cuando tu alma vagabunda y tu mente confusa, encuentre en mi corazón el hogar que jamás se le negó y tenga paz para descansar y crecer junto a mi ser ¿por qué gozas de tanto egoísmo, después de abandonarme sin mirar atrás?

Sigues viviendo en mí y sé que si el destino me quiere un poco, vivo en tus días, en los recuerdos de las sombras que te rodean y en los trozos de alma que te llenan, sé que aún vivo en tu mente y en el fondo del marchito hueco que llevas en el pecho por corazón, que soy la luz que guardas dentro, eres un verdugo indiferente que no tolera que aquello que hizo sangrar, sangre en nombre de otro ser carente, pero dime ¿Cómo contradecir mi alma, si ella siente que te pertenece? Que te ama sin merecerlo, que te extraña sin decirlo, que te lleva en cada trozo de su ser, esperando hasta que regreses o perecer sin ti.

Aran Nilo


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Habitante de la vida

 


Habitante de la vida꧂


No tengo miedo a donde voy, no huyo de donde estoy, tan sólo avanzo poco a poco, paso a paso, siguiendo mi propio calor. Antaño creí que debía buscar, completar mi ser para realizarme, completar mi alma como si estuviese hueca, como si faltase la mitad de mí, cuán equivocada estaba en aquella época. Habitante de la inmensa soledad, tan poco adorada y tan bien agradecida, infinita y clara para quienes la aman, densa y asfixiante para quienes la aborrecen, ¿por qué nos inculca la vida misma el amor, como máximo bien a adquirir? ¿por qué si existe el amor, la gente lo burla con la maldad?

La vida misma te hace pensar tan tristemente, que quisiéramos realmente no habitar en tan profundas contradicciones, hasta ahora mis más grandes muestras de amor me han enseñado, con profundo dolor, que no importa cuántas cosas buenas hagas por alguien, si ese alguien no siente una pizca de cariño por ti ¿Cómo podría valorar la infinidad de tu ser? No importa cuán bueno sea tu corazón, cuán honestas sean tus intenciones y cuán profundos tus deseos, aquel que es ciego ante la luz jamás podrá distinguir mínimamente el valor de tu interior y tan sólo podrá ver cuánto provecho sacar de tu ingenuidad.

¿Por qué, por qué es necesario prevenirnos de la maldad ajena, por qué es tan obligatorio estar en guardia a cada paso que damos, por qué es sumamente importante estar preparados para el inevitable dolor? ¿no sería más bello y justo erradicar la maldad del corazón bien aventurado? ¿no es más lógico poder dar y recibir desinteresadamente? ¿no es más sensato valorar el alma individual, incluso cuando carece de afinidad con nosotros? Aún tras todos mis destrozos, sin importar cuán rota estuve, aún creo en el fondo de mi alma que la verdad, la bondad y el amor, serían pues el edén de nuestros corazones y por ende la alegría perdida de la humanidad misma.


Aran Nilo


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lunes, 28 de septiembre de 2020

A la pequeña mujer

A la pequeña Ana, que un día tuvo un trocito de mi corazón, quien con su alegría me hacía adorarla en los buenos días y quién, ante la tentación y el mundo del amor, eligió la traición y el rencor para su corazón.

꧁A la pequeña mujer

 

Si miro en mi consciencia y consulto en mi interior, debo admitir que no existe temor a tu existir, que no queda rastro de odio o de rencor, que no eres más que un agridulce recuerdo del que no gusto hablar. Cuéntame pequeña mujer ¿Cómo late tu corazón? ¿Has embellecido más en estos meses que no he podido contemplar tu ser? He de decir que ya no te echo de menos, pues he comprendido que nunca tuve motivos para extrañarte, sin embargo, te escribo estos versos, que nunca serán leídos por tus ojos chocolate, esperando que, a pesar de todo, los sientas rodearte.

No quiero aparentar bondad o llamarme santo, sin embargo, te envío un abrazo, quizás no lo desees y tal vez, con certeza, no lo necesites, pero lo envío de todas formas, para que te cubra, para que te cuide. Guardé en mi alma tanto rencor alguna vez por ti, guardé en mi pecho tanto dolor, te entregué dolor y te entregué crueldad, quizás no suficientes, mas no mereces más. Traicionaste mi confianza, derrumbaste mi corazón, fuiste quien tiró el primer pilar de mi alma y aún de las ruinas construí más, me alcé, seguí, pero ¿Quién diría que tú sólo serías el inicio de la tempestad?

Me aferré a culparte y a odiar tu proceder, porque quería perdonar a ese otro ser que me falló, porque siempre opté por cuidarle a él, por perdonarle y anteponerle a todo ser, ahora comprendo mejor el por qué, cada vez que yo decía de perdonarte y disculparme, enfurecía y decía que yo estaba mal, ahora entiendo que siempre estuviste junto a él y su propia culpa no le permitía tolerar mi deseo de paz. No voy a disculparme nunca, pequeña mujer, no voy a decirte que siento lo que te dije o que me retracto de mis palabras, pues en su momento fueron la más grande sinceridad de mi alma, pues en su momento te ganaste a pulso la desgracia, sin embargo sí cometí un error, poner en ti todo el peso que era de dos, descargar en ti todo el resentimiento, cuando tú eras tan sólo otra ficha de su juego, cuando tú eras, a consciencia, sólo una excusa en su experimento.

Ahora me pregunto, pequeña escritora ¿Ha encontrado la paz tu alma? ¿Tienes su amor y llena tu corazón como realmente lo mereces? Quisiera pensar que, aún tras tanto mal, podrás hallar la bondad, aunque me temo que en él no está, sin embargo, intento consolar mi alma marchita diciéndome que son dos piezas hechas a la medida, con el mismo grado de malicia y mentira, sin embargo, pequeña, aún siento que no mereces la crueldad de su presencia.

Sé bien lo que el amor nos ciega, sé en mi carne lo que el amor sincero causa, no pondré en tela de juicio tus sentimientos, pues ya tuviste suficiente, sé que a tus ojos soy el verdugo, sé que en tu mirada soy la villana, oh, pequeña adorada, no sabes cuánto habría dado por no ser tu villana, si tan sólo en medio de su tiranía, se hubiese decidido a seguir su vida atada a la tuya. Pequeña de cruel proceder, aunque merezcas castigo, existir como vives es suficiente tortura, pido a la vida que tenga un poco de benevolencia y, en el potencial de tus creencias, te permita dar luz al mundo, una luz positiva, pues dentro de todo lo malo que emana de ti por mí, puedo decir con certeza que existe algo bueno, aún cuando sepa, después de mi vivir, que puedo equivocarme y volverme a arrepentir. 

Aran Nilo


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miércoles, 23 de septiembre de 2020

¿Podrías amada mía?

 

Compuesto al amor del reflejo mismo, a la luz perdida que da vida a mis versos, que un día regrese y nunca jamás se marche, porque un día pueda brillar en la gracia de mi sentir sin más limitaciones que el existir mismo de mi corazón.


¿Podrías amada mía?꧂


¿De dónde sale tal belleza que emana en tu pureza? Nunca he de entender la capacidad misma de tus manos y la infinidad de tu pensar, el cómo expresas en trazos tan bella serenidad. Quisiera asegurarte que comprendo tu existir, que sin duda siento en carne la fuerza de tu vivir, pero me resultas tan compleja, tan hermosa e ilimitada, que sería mentir decir que comparto tu naturaleza. 


¿Soy digno de la magnitud de tu vida? Lo dudo día a día, cuán grande es mi arte si comparado a tu vida es un fragmento de polvo en el viento, uno que vuela y ondea con insistente descaro alrededor de tu amplitud y goza de los recovecos que tu alma guarda para mí ¿Cómo sentirme tan bello y grande, a la par que tu existir? Si me dejas deseando más de ti, si me entregas pequeños trozos que me hacen adicto a tu vivir, si me enloqueces profundamente hasta sucumbir. 

¿Podría yo, amada mía, llegar a compararme a ti, tan infinita? Si siento que mi alma misma carece de la libertad sin límite que goza tu esencia, si siento que me atrapo a mí mismo entre estas letras y me hundo entre versos enrevesados, buscando de forma milagrosa expresarte en arte toda mi prosa y que sientas con cada letra el flujo de mi latir, ese que se acelera y se descompone delante de ti, ese que compone melodías estridentes y amenaza constantemente con inundarme hasta morir, repitiendo con cada golpe en mi pecho, que me he enamorado de ti, de tu belleza, de tu franqueza, de tu eterno resplandor, del arte de todo aquello que creas, que sale de tus manos y de tu mente, que toma fuerza en tus trazos y danza en tus colores. 

¿Dónde hallarías tú la misma belleza y arte que irradia tu corazón? ¿lo encontrarías en mí, amada mía, encontrarías en mi alma el alma que complemente tu existir, o me borraría eterno sin poder compararme a ti? Es que no creo que nadie se compare, que nadie sea digno, pues cuando miro lo que creas me siento falto de talento, me siento falto de luz, siento que mi apasionada alma sufre sin el idilio de tu maestría y creatividad, siento que sangro eternamente en tinta, porque mi mano traza palabras y la tuya traza sueños ¿Podrías amada mía, trazar paisajes de mis versos y vivir juntos en tan hermoso cuento?


Aran Nilo


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sábado, 12 de septiembre de 2020

¿Me mirabas como yo te vi?

 

Al fantasma que ahora es, aquel que con crueldad e indiferencia hirió lo más profundo de mi alma, condenando la mayor bondad de mi corazón al exilio eterno de la soledad, a recorrer la vida sin el amor, con el temor de la traición.


¿Me mirabas como yo te vi?

 

Dime ¿quién te mira cómo una vez yo te vi? Dime si alguien más que yo tiene la capacidad de mirarte con la grandeza que mis ojos te iluminaron una vez ¿lo hay? Dime sin miedo, sin mentir, sin deformar la verdad, esa que tanto te gusta ocultar.

¿Quién te mira como yo puedo verte, con la luz eterna y el corazón ardiente? Dime, pues no encuentro quién más que yo, pueda tener mis ojos tan llenos de amor, no existe y no podrá existir, porque mil vidas se enlazarán a ti, porque mil ojos te verán, porque mil mujeres te amarán, pero dime ¿quién te mirará así?

Mis ojos hallaban pureza, en todo el desastre de tu existencia, mis ojos veían ingenuos luz, en todo lo que era dominado por las tinieblas, estos ojos que muchas veces condenaste al juicio injusto, estos ojos que te decían la verdad, cada vez que te miraban como el más bueno de los seres, estos orbes de miel, que se deshacían en llanto ante la crueldad de tu ser.

¿Quién puede mirarte sin juzgarte y perdonarte sin recriminarte?  Mis ojos jamás te vieron con crueldad y no existía en su idioma la indiferencia, luchaban desesperado por ser dueños de tu presencia y que los siguieses a la par que ellos iluminaban tu consciencia, esa oscura consciencia llena de odios y maldad, esa que reflejaba tu alma en tu mirar, negra, profundamente oscura, carente de luz y color.

¿Existe alguien con tremenda capacidad, existe realmente quien te pueda mirar como mis ojos te miraron, como mis ojos te anhelaron y adoraron? Nadie podrá verte con tal inocencia y confianza, nadie podrá creer que eres algo que jamás has sido y probablemente nunca seas, porque tras tantas dolencias causadas y tan poco arrepentimiento sentido, seguirá condenada tu alma a nunca más ser mirada, a nunca más recibir el rayo de luz de mis ojos, iluminados por el sol de la tarde, contemplando embelesada tu nariz respingada, preguntándome, aun así ¿me mirabas a mí, como yo te vi?

Aran Nilo


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jueves, 10 de septiembre de 2020

Mi Filofobia

 

Para ti, que con tu dulce calor pretendes dar luz a mi interior, a ti, que deseas comprender por qué me aferro a la soledad.

Mi Filofobia


Si pudiera explicar realmente lo que siente mi piel, si existiera una manera de definir fervientemente cómo arde mi subconsciente y la fuerza en la que se derrumba mi valor, si pudiera enseñarte abriéndome el corazón, la manera en que duele el amor. No puedo expresar infalible, en cuántos pequeños trozos se resquebraja la vida que llevo, cuando el más mínimo indicio de aquel idílico sueño asoma su luz. No sabría cómo decirte que me hace arder, aterrar y me obliga a correr, a huir, de mí, de los demás, de todo aquello que se defina como felicidad.

Me he quedado llena de dolor y si la definición es correcta, también de traumas que me revientan sin compasión y susurran a mi corazón que todo aquello que se defina como cariño conlleva una profunda traición, es entonces cuando mi propio existir divide y define cada tipo de amor, porque no es el amor a una madre el que me lastima, pues no es el amor a mis amigos el que me quema, no es el amor a los animales el que pueda matarme, es la idea del amor a otro ser y la idea de la pareja, la que me consume viva y me aterra, me entristece y enluta mi alma, pone el cielo gris y mil tormentas se desatan, se despierta mi sentido de alerta y me grita que corra con fuerza, que levante mil muros y ahuyente a todo aquel que quiera acercarse, sincero o traicionero, puro o desvergonzado, al final acabará siendo un recuerdo del pasado y un hueco en el futuro.

¿Cómo podría librarme de este terror? Si yo misma he elegido tal acción, cuando más quebrada me sentía, cuando más profundo me dolía la mentira del amor, de la vida y la aventura de cruzar mil vidas junto a una misma alma, ligada a un ser que siempre estaría al anochecer y al amanecer, cuando la confianza no existía y mi corazón sufría, entonces deseé con fervor rechazar y temer el amor, para crearle a mi alma una fuerte convicción que mantuviese mis sentimientos privados del dolor de ser entregados a seres sin corazón. ¿Cómo reprocharle entonces a mi esencia oscurecerse ante su presencia? ¿Cómo querer tan siquiera resistir el tormento que su mínimo indicio le provoca a mis recuerdos? Como si una pequeña ventana a las penumbras de mi alma y al abarrote de mis recuerdos maltrechos y dolidos se abriese, como si una melodía perpetua resonara en mis latidos y repitiese con incansable seguridad que el amor es tan sólo la llave del mayor de los desastres y la condena eterna de la luz de mi alma.

Rehuyo entonces de la más pequeña muestra de pasión, verdadera o ilusión, se forma un imponente nudo en mi corazón ante cualquier cumplido con intención de anidar en lo profundo de mis latidos y llegar directo a la fortaleza de muros que rodea mi corazón. Recuerdo con calma los días de mayor dolor, cada promesa, cada imagen que visualizó mi consciencia cuando el dolor quemaba, con el fin de protegerse, no le temo a mi temor, no pretendo cambiar mi convicción, me convenzo de que mi soledad es mi mayor muestra de amor y que los caminos que me depara la vida son más seguros en mi soledad, en mi profundo abandono de los lazos sentimentales, en mi adoración al tiempo conmigo misma y es que, por primera vez en mi vida comprendo la grandeza de mi soledad y el potencial de mi propia compañía, probando tan maravillosa dicha y recordando el infierno disfrazado de amor, prefiero mil veces los desiertos en soledad que el mayor oasis en compañía. 

Aran Nilo


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¿Ya leíste este fragmento?

Mi despedida nunca entregada

Escribo estos versos para todo aquel que en su afán de respuestas ha llegado hasta este rincón, ha dado con la cúspide de mis composiciones,...

¿Qué están leyendo los demás?