Porque a veces negamos nuestra verdad, porque por instantes nos es esquiva la felicidad, porque "De lo que no es nuestro están hechas las estrellas" Para todas esas veces que olvidamos consultar nuestra memoria.
꧁¿Defensa o Autosabotaje?꧂
Admito que evito consultar los espacios de mi mente donde solemos guardar los recuerdos felices. Me pregunto qué clase de nombre tendrá esta costumbre malsana que rige mi vida, pero me temo que es tan solo un mecanismo ¿defensa o autosabotaje? creo que aún no me decido. Evito este espacio lleno de preciados recuerdos y alegrías para salvarme del exceso de melancolía o la adicción a la nostalgia, eludo todo lo que lleva alegrías pasadas para no terminar usándolas cual flotador en medio del mar abierto, aferrándome a las esperanzas de volverlos a vivir, los esquivo cual plaga que me pudiese contagiar, enfermarme de añoranza y nunca volverme a recuperar.
Dicho hábito tan austero me ha traído una contradicción, la ceguera misma ante la dicha, la asunción presuntuosa de estar privada de felicidades pasadas, al rehuir de mis memorias felices he pecado del exceso de dramatismo y de la peculiar facilidad para victimizar el presente y despreciar el futuro.
He visto preciosos tornados sobre el mar abierto en Tenerife, aún recuerdo con vividez los maravillosos movimientos danzantes de aquel fenómeno, del cuál gocé ver tres al mismo tiempo, mi memoria mantiene a toda definición lo increíble que era para mí, descubrir a mis 19 años, que espectáculos así no pertenecían a la ficción, que en ese pedacito de la isla, cerca de un viñedo en pleno otoño, la vista perfecta del mar, me dejó guardar este tesoro, que pocas veces consulto con la debida devoción que merece.
Estuve rodeada de inigualablemente bellas Monarcas, en un jardincillo botánico cerca de donde me quedaba en la isla, eran tantas y tan tranquilas, se dejaban tomar fotos desde muy cerca y revoloteaban con ligereza por doquier, vi patos y también caminé por un inmenso bosque, uno que me hacía sentir en una historia élfica de la edad media.
He cuidado de pollitos, he sido perseguida por gallinas, he acariciado las colitas retorcidas de pequeños cerdos, he alimentado vacas y he llorado aterrada para bajarme de un caballo, son mis recuerdos felices de infancia, he sido abofeteada por un mono tití y he sido adorada por perros de caza, he cocinado con cilantro y albahaca del huerto de la hacienda de mi tía y mi abuelo hizo un estanque natural para un pececito que me regaló, he rescatado gatitos y les he dado leche en biberón, he amado y perdido con gran devoción.
He caminado por largos ratos en Madrid, he vivido la ciudad de mis sueños de manera nocturna y diurna, he gozado del metro y el tren, he visto el día cuando era de noche donde nací. Mis ojos aún pueden iluminarse del multicolor propio del año nuevo chino, el año nuevo del dragón, el que marcó mi nuevo compás. Nada como vivir Puerta del Sol en navidades y comprar recuerdos allí, me he caído saliendo de Príncipe Pío y comprando mangas por ahí.
He sido terriblemente feliz en un vuelo incómodo de 6 horas a Chile, he roto con mi propio esfuerzo una distancia, para recibir el abrazo de quien adoraba. He caminado por el centro de Chile y me insolé tras visitar el Costanera Center, comí completos y bebí mote con huesillo, subí un cerro y camine La Moneda, me llevaron a Valparaiso y jamás olvidaré el frío del aire marino, los grandes buques y los contenedores, el museo y sus rincones.
He dormido en una playa de Viña del mar, he sentido el agua helada que bordea el país y he sonreído ante la arena en mis pies, me han alzado tan alto como no lo hacían desde que era una bebé y me han hecho llorar a cosquillas hasta en mis pies. He recibido cosas que siempre soñé, he trabajado por obtenerlas y las he perdido por mi impaciencia. Recibí hermosas confesiones de amor y preciosas promesas que el tiempo borró, me he aferrado con indecencia al amor y me he fracturado numerosas veces el corazón.
He pecado, sin duda, porque rara vez abro mi baúl, rara vez consulto estos recuerdos para darle vida a mi razón, me he cohibido a mi misma, me he privado sin más, de todas estas cosas que sin duda me hacen emocionar, que enternecen mi alma y conmueven mi corazón, que llenan de lágrimas mi actuar ¿por qué tengo tan mala costumbre? Sé que lo que pasó no volverá a suceder como fue, sé que no debería temer a lo que ya no está ni aborrecer lo que fue, sé que los recuerdos también nos pueden dar valor, encaminarnos cuando perdemos la razón, sé con certeza que le temo a la alegría casi tanto como al dolor, que he sido mala juez, que si tan solo encontrase el equilibrio entre mis extremos, todo podría brillar sin par.
꧁Darrow꧂
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